jueves, 20 de mayo de 2010

Corneo a primera vista


Una pareja amiga me cuenta que lo que más les excita es que su mujer coquetee con la mirada con un desconocido y éste la aborde sin mediar palabra. Lo hacen en locales de ambiente, playas nudistas liberales e incluso alguna vez en alguna discoteca. A él se le pone dura a explotar nada más ver que el espontáneo agarra por la cintura a su mujer y la besa directamente con la lengua en el fondo de la garganta.


Esta primavera han ido a una zona de dogging en Francia y me cuentan algo excitante para compartir con ustedes. Después de dar vueltas en el coche para entender cómo funcionaba el sitio, abrieron la ventanilla y al poco entró una polla que dejó a la mujer pringada del todo. Ella se entonó y obsequió con algunos servicios al grupito que se acumuló alrededor de su coche. Él se pajeó y al poco se quedó con el jersey totalmente manchado... En fin, que decidieron que hacer un pausa para situarse, porque entre el machurrón de él y la nevada de ella no sabían cómo volver al hotel sin llamar la atención.


Movieron el coche unos metros hacia un lugar más apartado. Allí ella agarró toallitas y salió del coche para limpiarse como buenamente pudiera. Ella tiene 32 años y está de muy buen ver, tiene un tipo aniñado y ligero, con piernas largas que le dan un aire juvenil. Llevaba un vestido escotado y una minifalda, porque su intención inicial de aquella noche era salir a provocar por la calle a los mirones. Total, y ahora viene lo más excitante, al poco de estar fuera del coche limpiándose la cara, el cuello y el pecho, un hombre la agarró por detrás y la tumbó sobre el capó. A ella se le escapó un grito del susto y el tio casi se corta, pero el marido, que entendió lo que iba a pasar, notó un subidón de golpe y le dijo al desconocido que continuara, que la tia era una puta y que ya la había pagado. ¡Joder cómo se puso ella! ¡Casi se corre al instante! El desconocido le bajó las bragas de un tirón y se la metió tan rápido que ella no sabía con certeza si le había dado tiempo a ponerse la funda. Palpó como pudo con los dedos hasta que notó el látex, y entonces se dejó ir por completo. ¡Menuda tunda que le dió el tio! La aplastó tantas veces contra el capó, a empujones secos, que al día siguiente ella descubrió un pequeño moratón en la parte de delante de la cadera. El tio le gritaba "puta, puta" en francés y ella movía la cabeza hacia arriba y hacia abajo debido a los empujones. El marido, que le veía la cara a la perfección a través del parabrisas, a unos palmos de él, manchó de nuevo el jersey... ¡mierda!


PD- No tienen imagen del momento pero nos adjuntan foto de internet que puede servir de ilustración

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